Catilinarias "cuánticas"
- lemauvl

- 13 abr 2019
- 2 Min. de lectura
No es mi intención hacer la apología de un ex presidente; es más, es algo irónico que utilice frases dirigidas en contra de alguien y que puedan ser tomadas a favor de otra persona, obviamente en un contexto diferente…
Montalvo escribió sobre la tiranía de García Moreno, y logró su cometido, el derrocamiento -con muerte incluida- del tirano, pero ¿qué decía sobre ser tirano?: “Para ser gran tirano se ha de menester inteligencia superior, brazo fuerte, corazón capaz del cielo y de la tierra…”.
A Correa le dicen tirano sus detractores, y en el estilo montalvino tiene algo de que enorgullecerse. No será este el espacio en que vierta mi comentario personal final sobre nuestro ex mandatario, pero si afirmo que lo peor que podría aceptar de él en estos momentos, es que fue un tirano en la definición del eximio ambateño: “inteligencia, audacia, ímpetu… Ambicioso, muy ambicioso, de mando, de poder, de predominio.” … Insisto, a un pariente de Alfaro es irónico que se lo describa con palabras dedicadas a García Moreno.
Siguiendo con el Cervantes de América, y aludiendo yo con toda intención a los presidentes inmediatos anteriores al tirano, se expresó así: “…los opresores vulgares no llaman la atención del mundo; los ruines, los bajos, son tiranuelos a quienes perdona el pueblo cuando se derruecan, y olvida por desprecio.” Sus nombres los excluyo a propósito para que sean infames a lo Chespirito -sin fama-, aunque la referencia es clara solo con mencionar que fueron los de la década anterior a Correa.
Las líneas anteriores son necesarias para describir el momento actual de nuestra patria: “Los bajos, los ruines… pero traidores, pero infames… no son ni tiranuelos…” Referencia obligada para entender la deslegitimación del poder en el Estado Ecuatoriano, cedido a oscuros intereses y no al bienestar del pueblo al que se debe, y que eligió, más que a una persona, a un proyecto político abandonado entre el entreguismo burdo y el retroceso en materia de políticas publicas de corte social. Los discursos sin fondo ideológico y la servil complacencia ante el apetito de los vende patrias con sus recetas económicas traducidas en hambre para el pueblo, vuelven insostenible el statu quo impuesto y permitido en nuestra sociedad gracias al desgaste de la esperanza popular en un gobierno sin corrupción que atienda a todos sus ciudadanos sin distingo de color político. Moreno no ha sido ni será jamás un tirano; no puede, no le da (como decimos en el día a día).
Para terminar, y ante el oprobio internacional por los últimos acontecimientos suscitados por las acciones de la rastrera diplomacia del gobierno de nuestro país -que ya sentó un mal precedente con alias Guacho-, siguiendo el criterio respetado de nuestra emblemática figura del magisterio, solo puedo pensar, al igual que él:
“Un tirano, pase: se le puede sufrir quince años; ¿pero…?... Pueblo, pueblo, pueblo ecuatoriano, ve a la reconquista de tu honra…”


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